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  • Gemma Calaf

4. El último paso para completar el peregrinaje: alinearte con el espacio sagrado.

Actualizado: 22 feb

Llevamos una larga travesía juntos. En este viaje he querido compartir y hacerte partícipe del para qué peregrinar, ya que considero esencial recuperar nuestra conexión con la Tierra y todo lo que tiene para enseñarnos y ayudarnos a transformar nuestro plomo en oro, o lo que es lo mismo, transformar nuestros obstáculos personales en oportunidades y espacio creativo de transformación. Vuestra respuesta a los tres emails compartidos en este viaje ha sido tan potente y masiva, que me siento impulsada a seguir compartiendo este conocimiento y práctica. Así que a partir de ahora, esta serie de newsletters para la alquimia interna pasan a llamarse "PRANALETTER" como espacio para compartirme más extensamente que en las redes. No prometo constancia en mis entregas de PRANALETTER, ya que siempre creo cuando lo siento, pero si prometo lo de siempre: honestidad y prácticas reales que a mí me han servido. Así que en este viaje tuvimos una primera entrega sobre "Para qué peregrinar", dónde te conté sobre los espacios sagrados de la Tierra y el para qué acudir a ellos. En una segunda entrega, te hablé de Shakti y la activación de la kundalini; y en la última entrega nos encontramos con la unión de Shakti y Shiva. (si te has perdido alguna de las entregas, te las he dejado colgadas en mi blog). Ahora solo nos falta dar el último paso: Incorporar la energía de los espacios sagrados en nuestro propio sistema energético. Y eso pasa por llevar toda esta energía a circular por nuestro canal central: si, haciendo lo que proclama esta palabreja que se ha puesto tan de moda: alinearte.

El canal central es el camino hacia el Santo Grial, el verdadero Camino del Héroe. Hay infinidad de prácticas en redes de respiración, activación o atención en el canal central, pero pocas que expliquen el para qué, el paso a paso y sus contraindicaciones. El canal central, en Sánskrito "sushuma", nos atraviesa, de corona a periné, hundiéndose a lo profundo de la Tierra y a lo profundo del Cielo, configurándonos como seres biomagnéticos, como pequeñas agujas de acupuntura, o canales, que reciben la energía del Cielo y la entregan a la Tierra, y subliman la energía de la Tierra y la entregan al CIelo. (entendiendo Cielo como toda la estructura energético-espiritual de la que provenimos y hacia la que vamos, para no extenderme más, que eso da para muchas otras PRANALLETTER). Ese canal central que eres tú existe en este momento en la Tierra gracias al cuerpo que habitas, y que te permite tener tantas experiencias y aprendizajes durante tu vida. A lo largo de tu canal central, existen varios centros energéticos, espacios donde confluyen varias cualidades energéticas, llamados chakras. El aprendizaje emerge cuando todo este ser biopsicoespiritual que eres tú se encuentra con el mundo y empieza a dar y recibir energía a través de tus chakras hacia tu canal central. Esa energía va modificando, complejizando y evolucionando tu propio canal central, impactando directamente en la evolución de tu alma, y requiriendo obviamente tiempo de asimilación, integración y transformación. Y ese es justo el quid del asunto: de este proceso emergen los obstáculos (llamados bloqueos energéticos) y a la vez oportunidades de transformación, según como tu mirada se relacione con la experiencia. Todo ese proceso se da de forma espontánea, seamos conscientes o no de ello, así tal y como respiramos o nuestro corazón late. Y aquí es justo donde podemos interferir conscientemente en este proceso, transformando los obstáculos en trampolines, a través de la alquimia interna. La alquimia interna busca eso, conocer y manejar profundamente nuestra estructura energética para ir sublimando estos obstáculos y tomarlos como trampolines de transformación, crecimiento y en definitiva, evolución. Hay tres centros principales en los que se sostiene la alineación de tu canal central en tu cuerpo, que son:

  1. Tu periné (sosteniendo tu energía sexual, capacidad de creación y de estar en comunión con la materia y sus recursos, tu parte animal o instintiva);

  2. Tu corazón (sosteniendo tu capacidad de amar, dar y recibir de los demás, confiar y entregarte; tu parte social o compasiva); y

  3. Tu glándula pineal y corona (sosteniendo tu capacidad de visión, intuición, escucha, ver más allá de las apariencias y estar conectado con una sabiduría que te trasciende, tu parte divina o trascendente).

Si mientras lees estas líneas te dejas sentir honestamente tu esencia y tu forma de estar en el mundo, puedes fácilmente observar qué área tienes más desarrollada, o qué área tienes más debilitada. Y aquí es donde inicia el proceso de autoconocimiento y de transformación de tu estructura interna. Si por ejemplo eres alguien muy conectado a la intuición pero con carencias emocionales o materiales, sabrás fácilmente dónde enfocar tu práctica. Si en cambio eres alguien con mucha facilidad de conectar con los recursos que te ofrece la Tierra, pero con dificultad para dejarte atravesar por lo trascendente, ya sabes también hacia dónde tu proceso de crecimiento te invita a poner la atención. Lo mismo por si te das cuenta de que te cuesta confiar, amar, entregarte, dar, pedir ayuda, y recibir. Un mapa sencillo y claro de revisión, que nos sirve de brújula para nuestra salud y autorrealización.

Aquí es donde llegan las contraindicaciones, en el "cómo": Hay tanta información en redes que nos llegan las prácticas de manera superficial e incompleta. Ahora por ejemplo, se ha puesto de moda activar la glándula pineal para activar el canal central pero eso, obviamente, con el tiempo es desequilibrante y acaba provocando un obstáculo importante en el camino. (la glándula pineal no se puede estar energizando constantemente porque genera un exceso de energía mental, que si el sistema no está preparado energéticamente, se ve obligado a tomar esta energía de los demás centros, llevando al desequilibrio; hay que irla energizando de forma equilibrada juntamente con todo el sistema). Al principio todo son fuegos artificiales, cuando tenemos las primeras experiencias fuertes de movimiento de energía parece que nuestro crecimiento va viento en popa y que ya lo sabemos todo, pero el tiempo da lugar suficiente como para que emerja la humildad y la profundidad. Y es perfecto porque justo estas experiencias son las que te empujan a seguir creciendo, a indagar más allá de las modas y de las experiencias inmediatas y cultivar un autosostén y manejo profundo de tu propio sistema energético. De aquí a la importancia del conocimiento y práctica de la alquimia interna: existen mapas, trazados por los ancestros de las prácticas milenarias que a día de hoy tenemos acceso. Es importante que podamos acceder a la comprensión paso a paso de la alquimia interna para evitar obstáculos innecesarios y sobre todo poderlos transformar en crecimiento. Para ello, nos sostenemos en la práctica interna y en la práctica externa. LA INTERNA: A día de hoy tenemos la inmensa fortuna de vivir en un momento en el que tenemos acceso a enseñanzas que hace no tantos años solo tenías acceso si te retirabas de la sociedad, si entregabas tu confianza a un Maestro y te dedicabas en cuerpo y alma a descifrar los textos antiguos. Hoy en día tenemos acceso relativamente fácil a este conocimiento, lo que pasa es que es importante utilizar tu coherencia interna para discernir de dónde lo recibes y quién te acompaña a cruzar estos obstáculos. Muchas personas hoy en día proclaman que han inventado "el método" definitivo para la liberación, la "terapia definitiva" para desprogramar tus creencias limitantes o la "meditación última" para hackear tu mente. Obviamente, nada de esto es cierto, nadie se está inventando nada, ya todo está inventado, simplemente nos estamos acompañando unos a otros a través de este gran y bello Camino. Por eso es importante que te asegures que las fuentes de las que bebas apunten al origen, no al ego de quien las comparta.

Lo bello y tranquilizador es que todas las prácticas ancestrales apuntan en definitiva a un mismo mapa interno: la purificación, la energetización y la estabilización del sistema. En ese sentido los taoístas nos dejaron un mapa muy claro y detallado sobre ese "como" alinear nuestra configuración interna:

  1. Primero hay que limpiar los órganos de su toxicidad y emociones estancadas. (como primer paso imprescindible antes de ponernos a mover energía)

  2. Después activar la órbita microcósmica (sube desde el periné hasta el corona, uniendo todos los chakras por detrás de la espalda, y desciende desde el corona al periné, uniendo todos los cackras frontales, Eso ayuda a ir revitalizando todo el sistema energético, aumentando considerablemente tu nivel de vitalidad y de manejo de tu energía. (esa es una práctica que necesitamos hacer diariamente para ir transformando toda la energía estancada o en vía de transformación que va emergiendo a medida que interactuamos con el mundo)

  3. Una vez nuestra órbita microcósmica está abierta y activa (cuando eso sucede lo sabes por qué sientes literalmente energía fluyendo libremente por tu órbita) podemos empezar a llevar esta energía al canal central. Cuando una órbita microcósmica es realmente fuerte y caudalosa, se acaba uniendo al canal central. Mantener la alineación y apertura de este canal central es el quid de nuestra salud, bienestar, abundancia y realización.

LA EXTERNA: Aquí es donde entra en juego la importancia del peregrinaje. Recorrer los lugares de poder, haciendo el trabajo interno que acabo de mencionar, nos abre a alinearnos con los grandes canales centrales que sostienen estos lugares.

Leyendo estos pasos te puede parecer que es un proceso complejo y que requiere mucha práctica, y estás en lo cierto, pero existen en nuestro precioso planeta espacios que son un gran canal central en sí mismo, a los que si accedemos con conocimiento de la alquimia interna, nos ayudan a dar saltos importantes, Algunos ejemplos de grandes canales centrales en la Tierra son la pirámide de keops en Egipto (alineada al cinturón de Orión), los moáis de la Isla de Pascua (verdaderos canales centrales, que se hunden en la Tierra intercambiando un gran caudal energético Cielo-Tierra), Gobeklitepe en Turquía (el más antiguo del mundo, fue creado cuando aún eramos cazadores-recolectores), el monte Sashta en California (como espacio natural que sostiene la propia Tierra), las cascadas de Iguazú, compartidas entre Argentina y Brasil (como espacio de gran revitalización y renovación energética), entre muchísimos otros en nuestro bello planeta. Conectar y alinear tu canal central con estos grandes canales centrales que la Tierra nos ofrece es toda una bendición y trampolín para tu autodesarrollo.

Aún así, obviamente no siempre podemos estar en estos espacios, o quizá no tenemos la posibilidad en este momento de visitarlos. Para ello, es importante crear un canal central en la propia casa que habitas. Empezando por tu cuerpo, y ampliándolo a tu casa. De eso hablaré en la próxima entrega ;) De momento, te mando un abrazo enorme desde Nepal.

Y gracias por leerme y por estar ;)

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